Quedan apenas dos semanas para que el CEM Olímpics de la Vall d’Hebron vista sus mejores galas para acoger los Mundiales de Pelota 2018 y el ambiente en el seno de la delegación española se antoja inmejorable. Así se entiende tras la Copa de España de frontón y trinquete disputada el pasado fin de semana en dichas instalaciones entre los propios seleccionados españoles.

Al margen del valor deportivo del evento, la Copa trata de garantizar “una última concentración global”, para “probar las pistas con las últimas reformas” y, obviamente, “para fomentar la competitividad interna” entre los distintos pelotaris nacionales, según valoró el director deportivo de la Federación Española de Pelota, Xabier Asiain.

Son muchos los ingredientes que convierten los Mundiales de Barcelona en una cita muy especial para el combinado ‘local’. “Es la única competición en la que están todas las modalidades y tiene algo especial, son los Juegos Olímpicos de la pelota”, detalló ilusionado un Asiain que recordó que los últimos Mundiales como anfitriones ya quedan lejos (Pamplona-Estella 2002) y que jugar en las instalaciones olímpicas de 1992 siempre conlleva un recuerdo especial: “Es una historia viva de la pelota que estamos deseosos de rememorar”.

Los Mundiales de Barcelona están llamados a marcar un punto de inflexión a nivel nacional e, incluso, internacional, ya que “van a ser los más mediáticos”, por el gran tratamiento de los medios de comunicación y, especialmente, su difusión por televisión. Un factor diferencial que permitirá que “se conozcan las catorce especialidades”. “Va a ser un escaparate espectacular”, reconoció el máximo responsable deportivo español y coordinador general de todas las áreas, que hizo hincapié en el éxito de acercar el deporte a las nuevas generaciones.

Unos objetivos definidos

Pese al potencial de algunos de sus pelotaris y al inestimable factor de jugar como anfitriona, España trata de fijarse objetivos realistas. “Para nosotros no es prioritario ir a ganar el medallero general. Nuestro objetivo es dar el nivel en cada especialidad y, sobre todo, en el frontón de 36 metros y en la cesta-punta”, asumió Asiain antes de matizar, eso sí, que “somos muy ambiciosos y no vamos a renunciar a ello”.

Las buenas sensaciones son notorias ante una cita en la que “se va a notar mucho la entrada del profesionalismo a nivel deportivo”. El combinado español, sin embargo, está preparado para tratar de contrarrestar dicha circunstancia en las catorce modalidades del evento mediante “la fuerza del equipo” y “el apoyo de la grada, de todo un país volcado”.

Asiain tampoco escondió la satisfacción por el trabajo realizado y mostró su esperanza por estar a la altura del apoyo popular e institucional: “Estamos muy contentos del trabajo que hemos hecho hasta ahora, el equipo está llegando en unas grandísimas condiciones. Sabemos que tenemos un equipo, en líneas generales, en proceso de rejuvenecimiento, en pleno cambio generacional en algunas especialidades. Eso es bueno a largo a plazo, tal vez no tanto en este momento, pero hay que cumplir con las expectativas”.