Con la sabiduría propia de tres décadas al servicio de la pelota y con el inconfundible sentido del humor que le caracteriza. Así fue la receta del éxito de la que el incombustible Karlos Arguiñano hizo gala este viernes en Barcelona ante los medios de comunicación en un acto de apoyo a los Campeonatos del Mundo de pelota que arrancarán en poco más de una semana.

El reputado cocinero vasco, que encandiló a los presentes con su arrolladora personalidad, lideró un distendido ágape en el restaurante Cuines Santa Caterina, ubicado en el mercado barcelonés del mismo nombre, de la mano del presidente de la Federació Catalana de Pilota, Agustí Brugués.

Arguiñano, vinculado al mundo de la pelota desde hace 27 años, recordó con cariño su paso por la capital catalana en 1991, un año antes de los exitosos JJ.OO. del 92, y reafirmó su firme apuesta por dicho deporte, haciendo hincapié en que “debe ser reivindicado, ya que es de los pocos deportes realmente nuestros, de casa, que no son importados”.

El célebre chef, que compagina su talento entre fogones con su faceta empresarial vinculada a las retransmisiones deportivas, remarcó su total compromiso: “Cuando hago mis contratos televisivos siempre presiono para que la pelota esté presente”. Su satisfacción por la evolución de la especialidad de mano también es total: “Estamos en plenitud. Jamás se ha jugado a mano como se juega ahora”.

Una mirada al futuro

Pese a admitir que a veces “es difícil mantener viva la llama de la pelota con tantas modalidades”, Arguiñano celebró la relevancia de otros factores como el crecimiento de los campeonatos femeninos, cuyos encuentros “están teniendo mucha aceptación”, y elogió a Aimar Olaizola -a un gran nivel a sus 38 años-, Mikel Urrutikoetxea, Jokin Altuna e Iñaki Artola como algunos de los grandes talentos del país.

La irrupción paulatina de “zagueros jovencísimos con un futuro impresionante” ofrece un soplo de aire fresco para un deporte que el entrañable cocinero también quiso reivindicar como muy familiar, “sin ningún tipo de violencia”, emplazando así a la afición a llenar las gradas del CEM Olímpics de la Vall d’Hebrón a partir del domingo 14. Un consejo de veterano con mucho “fundamento”.