Han pasado veinte años y ninguna selección ha sido capaz de frenar su implacable hegemonía en el medallero general de los Campeonatos del Mundo de pelota. Hay que remontarse a los Mundiales de 1994 disputados en San Juan de Luz, San Pee y Endaya (Francia) para recordar a una selección distinta, en este caso la francesa, aupándose a la primera posición del medallero. Desde entonces, España y México se han repartido el pastel de forma inapelable: tres títulos para el combinado nacional español (1998, 2002 y 2010) y dos para el mexicano (2006 y 2014).

En Barcelona serán, salvo sorpresa, dos los países que asumirán el reto de presentar candidatura a romper el dominio hispano-mexicano de las últimas dos décadas: Francia y Argentina. Ambas selecciones, de hecho, ya coparon la tercera y cuarta plaza, respectivamente, del ranking general en los últimos Campeonatos del Mundo disputados en México en 2014.

Son las dos claras aspirantes por talento y por historia. No en vano, ambas selecciones junto a España y México se han repartido los diecisiete entorchados disputados hasta la fecha y han copado las respectivas cuatro primeras plazas del medallero general en todas las ediciones desde el primer campeonato celebrado en 1952 en San Sebastián.

Aquella primera edición sirvió para encumbrar a una selección francesa que volvería a conquistar el medallero general en 1966, 1982, 1986 y 1994. Nada más y nada menos que cinco entorchados para permanecer al acecho de un combinado español que lidera este selecto grupo con ocho triunfos (1955, 1958, 1970, 1978, 1990, 1998, 2002 y 2010).

Las últimas ediciones han consolidado el liderazgo español al tiempo que han consagrado a México como una gran potencia mundial gracias a sus primeras plazas en 2006 y 2014, ambas actuando como anfitriona. Sus dos títulos le permitieron igualar en el palmarés global a una Argentina que anhela reverdecer viejos laureles tras sus lejanas primeras plazas en 1962 y 1974. En Barcelona 2018, con el emblemático CEM Olímpics de la Vall d’Hebron como telón de fondo, todo es posible.